Será el lugar favorito de los niños y los no tan niños, es ese espacio que evoca al pasado en el que de “Chiguitos” jugábamos a las escondidillas entre las arcas de la matanza y los escriños, cestos y garrafones de nuestros abuelos. Aquí la madera cruje suavemente y el adobe sigue siendo el protagonista. Sus bóvedas quedaron al descubierto venerando estás maravillas ya desaparecidas.
Te hará trasladarte a otra época.
Esta habitación cuenta con una cama matrimonio de 135 x 200 y dos camitas individuales de 90 x 200.